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Las UCI del futuro ya están en el presente

En este nuevo enfoque se pide la implicación de la familia para crear un ambiente de confianza

Una unidad de cuidados intensivos (UCI) es una instalación especial dentro del área hospitalaria que proporciona medicina intensiva para aquellos pacientes con alguna condición grave de salud que pone en riesgo su vida y que por tanto requiere de una monitorización constante de sus signos vitales y otros parámetros, y un control permanente de su situación.

Según las fuentes más acreditadas, la primera UCI se implantó en agosto de 1952, en el hospital Blegdam de Copenhague, como iniciativa personal del anestesista Bjorn Aage Ibsen para abordar de manera más eficiente la epidemia de poliomielitis que causaba estragos en Dinamarca.

A partir de los años sesenta del pasado siglo este tipo de instalaciones se generalizó en todos los hospitales de Europa y América.

Un nuevo tipo de UCI

Tras muchos años de desarrollo, experimentación y avances, las UCI han entrado en una nueva fase. En palabras de Ainhoa Solsona, supervisora de enfermería de la UCI de Hospital Quirónsalud de Barcelona, “es hora de mejorar la calidad y la humanización de la atención a nuestros pacientes y que nuestros cuidados, además del bienestar físico, tengan especial foco en el bienestar emocional del paciente y de su familia”.

Con este fin, este hospital de Barcelona ha puesto en marcha el Programa UCI de Puertas Abiertas, cuyo objetivo es conseguir que los familiares y acompañantes estén más cerca de los pacientes gracias a una flexibilización de los horarios que les permitirá estar con ellos en distintas franjas durante todo el día. Se trata de promover una atención más personal al paciente para favorecer una estancia más tranquila que trabaje en favor de su mejor evolución.

Necesidades emocionales

El problema de las UCI ha radicado siempre en las condiciones de aislamiento en las que el enfermo se encuentra en momentos muy críticos para su estado de salud. Y, aunque tradicionalmente el personal sanitario de estas instalaciones ha estado especialmente entrenado para cubrir las necesidades emocionales de éste, al menos en sus aspectos más duros, había todavía mucho que avanzar al respecto.

Con esta perspectiva de humanización, a partir de ahora, el Hospital Quirónsalud Barcelona ha ampliado sus horarios y permite a sus pacientes estar más cerca de sus familiares y amigos para facilitar al máximo la comunicación entre ellos, así como el contacto con los equipos médicos y de enfermería.

El Hospital ha creado la figura del cuidador principal, un miembro de la familia del paciente que podrá acompañarlo el máximo tiempo posible en una franja horaria de 11 a 22 horas. También ha flexibilizado la franja horaria de visita de familiares y acompañantes, que podrán visitar al enfermo en distintos momentos durante todo el día. No obstante, dado que la prioridad es el bienestar y la correcta evolución de los pacientes, los horarios pueden ser modificados en cualquier momento según sus necesidades o las circunstancias del equipo asistencial.

Esta nueva visión de las UCI busca la implicación de las familias, a las que se indican los cuidados que puede realizar de forma segura en cada momento. De esta manera se crea un ambiente de confianza y colaboración que revierte de forma muy beneficiosa en los pacientes y aporta un cambio radical a las UCI, humanizando y completando su aportación a la salud general de los enfermos.

Source
https://www.lavanguardia.com/

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